La naturaleza habla. Es posible que no en voz alta, que no la podamos escuchar, pero la oímos. Nos dejamos llevar por eso que nos cuentan sus montañas, sus paisajes, sus mares...Con la ayuda de aquellos que la interpretan, la estudian y la difunden, muchos otros somos capaces de convertir una visita a un enclave natural en una experiencia enriquecedora, aprendiendo y disfrutando gracias, no sólo del gran discurso de la propia naturaleza sino del mensaje que desde las organizaciones protectoras e instituciones nos hacen llegar para que podamos disfrutar de lugares únicos.
Pero, ¿es comprensible este mensaje para todos los públicos?

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